Carta de un nieto

Carta de unieto muy cabreado

UN NIETO MUY CABREADO (Residencias públicas)

Mi abuela es de barrio obrero, de Carabanchel, humilde y de cultura de andar por casa. Vivió la guerra y la posguerra con todo lo que ello supone, Slempre cuidó de nosotros cuando éramos niños. La paga semanal, las torrijas, el “llévate un tupper” ó el “métete la camiseta por dentro que cogerás frío en los riñones"...

Los problemas en las residencias públicas de gestión privada que destapó el programa de televisión de Alberto Chicote ha generado una alarma social, pero es un problema que lleva peleándose años sin que la mayor parte de la socledad sea consciente de ello.

Existen numerosas organizaciones de familiares que llevan denunciando esto desde hace años, pero sin alcance mediático porque carecen de los medios para poder generar el suficiente calado social.
Yo mismo nunca fui consciente de lo que se cocía en las residencias públicas gestionadas por entidades privadas hasta hoy, cuando lo vivo en primera persona con los tratos que recibe mi abuela. Nunca había sido testigo de la poca humanidad con la que ciertas empresas privadas gestionan las adjudicaciones. Me asusta leer como van a cuidar a mi abuela empresarios con sus artículos de negocios como "Rendimiento y beneficio en una residencia geriátrica". Inconcebible, ¿os dais cuenta de que hacen negocio de un servicio que debería ser público con la última etapa de la vida de las personas? Es ya sabido que los establecimientos de mayores (residencias, centros de mayores, etc.) serán una necesidad apremiante dentro de pocos años. La pirámide poblacional española se lleva invirtiendo gradualmente en Ias últimas décadas, por lo que este tipo de negocio está empezando a ser el caramelo apetecible de los empresarios buitres y la tendencia es privatizar.

¿Cómo es posible que el Estado reduzca a "optimización de gastos" sometiendo a concurso este tipo de establecimientos? ¿Cómo se puede dejar en manos de empresas que buscan el beneficio económico el cuidado de personas mayores?

Estamos hablando de nuestros abuelos, de Don Luis, de Doña Francisca, de las personas que nos han dado la vida a todos los que ahora permitimos que esto esté pasando, a la generación que ha construido el país y que ahora está demasiado débil y cansada para seguir luchando por estas injusticias. Los ancianos que necesitan una residencia pública son personas de origen humilde, personas que llevan toda una vida trabajando para sacar sus familias adelante, sacrificándose y pagando impuestos para que ahora estén recibiendo cuidados con “optimización de gastos” que se traducen en falta de personal, irregularidades en la alimentación, atención deficiente de personas enfermas o inválidas, etc.

El objetivo de una empresa es ganar dinero y el gobierno pone en manos de estas empresas la gestión de lo que debería ser un servicio público de calidad que garantizase a las personas vivir con dignidad la etapa final de una vida de sacrificio.

La privatización de la vejez es miseria para nuestros abuelos.

 

Diego Fernández