Blog de Vicente

Cuando te susurran o te gritan que te marches

Sí, eso pasa también en las residencias. Reclamas porque a tu familiar residente no le están tratando adecuadamente o porque crees que le están maltratando. Y una de las clásicas respuestas es ¡que te vayas!, que te lo lleves a otro lado. O te preguntan, sin caer en la cuenta de que a ellos eso les convierte en cómplices de lo que les ocurra a quienes no protestan. ¿Por qué no le llevaste a otra residencia? Aquí el enlace a EL PAÍS del conocido caso de los Nogales donde el dueño Pascual Berlanga da a entender que debería haberse llevado a su madre quien denunció al saber que era maltratada. ¡Pero si quien tenía la obligación de vigilar que no pase es el mismo Berlanga dueño de esa residencia! ¿La directora, los médicos de la residencia, lxs enfermerxs y los demás que trabajan allí no se dieron cuenta de nada o eran de los que también le susurraban al oido o le gritaban que te vayas de aquí y te lleves a tu madre?

Es habitual que quien más tiene la obligación, directores, moderadores, asistentes sociales, etc.. de defender a los que les gritan ¡que te vayas! se conviertan también en quienes ocultan que quieren lo mismo, que te vayas, pero no se atreven a decirlo. Tratan de disimular lo que ocurre o son simples cómplices, por acción u omisión, del maltrato, de los susurros, de los gritos. También hay en donde te dicen que eres un familiar conflictivo y hacen reuniones y escritos de sus abogados para ver como pueden echar al residente. Así tapan el maltrato. Y cuando exiges que se cumpla, al menos, la legalidad, los derechos y el respeto debido a todas las personas, susurran, gritan que te vayas, o con su dolosa conformidad permiten que otros lo hagan.

Son ellos, los que susurran o gritan ¡que te vayas!, los mismos que ganan dinero con el maltrato a los residentes y trabajadores, los que se dicen los primeros de la sociedad, los llamados AA, pero que muchas veces no pertenecen a ella pues su dinero lo han conseguido de la vulnerabilidad en la última fase de la vida de los residentes y en alguna ocasión con herencias sospechosas. Son los mismos que buscan dinero, premios, poder o fama en los medios, mientras llegan a los hospitales residentes con desnutrición, deshidratación, infecciones urinarias y otras enfermedades evitables debidas a la mala asistencia y falta de personal. Y la pregunta es: ¿Por qué la sociedad apoya a los que gritan ¡que te vayas!?