ESTAMOS AGOTADAS

Hola. Trabajo como gerocultora en una residencia de ancianos desde hace varios años.

¡Mas personal ya!

Llevo mucho tiempo hablando con mis allegados de que la situación en las residencias, es desconocida por la sociedad y de que se deberían saber y cambiar muchas cosas en el sector. Pero lamentablemente, cada vez que en los medios de comunicación se habla de los geriátricos, jamás se profundiza, y ándense con ojo porque son los "nuevos negocios que llenan los bolsillos de los inversores".

Hace unos días, me dolió profundamente ver, en un video con cámara oculta, a unas compañeras de gremio maltratar a una indefensa anciana. Pero a mí, me dolió doblemente, porque pensé que las pocas veces que se pone el foco en los cuidadores de ancianos en residencias, es para ver a desalmados (que como en todos los gremios, los hay).

Jamás se nos ofrece un espacio para explicar nuestra situación y hoy, aunque sea a modo de desahogo, me dispongo a explotar. Quizá no es el mejor momento, pero igual es la única manera de conseguir algo de atención. No pretendo para nada restar importancia a las imágenes que, desgraciadamente, todos pudimos ver en la Residencia Los Nogales. Y no quiero ni por asomo, que nadie piense que hablando de la precariedad, pretendo justificar esa actuación. Pero tampoco quiero que nadie olvide que el 95% del maltrato a ancianos se produce en los entornos familiares.

Hablaré en femenino, porque somos mayoría, y los chicos del gremio lo tienen asumido.

Mis compañeras de trabajo son, unas más voluntariosas, otras menos, unas más cariñosas, otras menos, unas más pacientes, otras menos, unas más simpáticas, otras menos, ....pero hay algo en lo que coincidimos todas: ESTAMOS AGOTADAS.

 

En mi caso personal, desde que la residencia en la que trabajo ha sido adquirida por una "grande", las cosas han ido a peor. Si antes éramos 6 auxiliares en el turno de tarde, ahora con muchos más residentes, seguimos siéndolo, pero con truco. Una de ellas pasa a otras labores, vigilancia, atención en comedor, recogida de comedor,...etc...y sólo a última hora ayuda a la que antes era su compañera a acostar a algunas personas.

Y como novedad también, tenemos que, cuando alguna trabajadora enferma, no se sustituye hasta pasados ocho días, con lo que durante ese tiempo, tienes que aguantar "como sea", "es lo que hay". Y con la carga, las lesiones son cada vez más frecuentes.

De modo que hoy por hoy, he de decir que raro es el día en que somos seis auxiliares, porque cuando falta alguien en la mañana, llaman a alguien de la tarde para que sea este turno el que sufra la carencia.

En fin, hoy por hoy, por la tarde, de 15:00-23:00 horas, atendemos 5 auxiliares a 90 residentes, la gran mayoría de ellos dependientes. No sé como andamos de ratios, pero la mayor parte de las veces quedan obsoletas porque las personas que meses atrás eran autónomas, pasan a ser dependientes sin que se modifique la ratio.

La carga física y mental es brutal. La carga física es obvia, pues a pesar de contar con grúas para las movilizaciones, existen infinidad de esfuerzos inevitables que se han de realizar todos los días. Y la carga mental es, si cabe, peor, pues has de atender a muchas personas en tiempos record.

Aquí está el más habitual maltrato en las residencias, MALTRATO a los ancianos por no ofrecerles el tiempo que merecen y MALTRATO a las auxiliares por pedirnos más y más, hasta la extenuación y promoviendo que no podamos realizar nuestro trabajo como nos gustaría, con poco personal y poco material.

Una jornada cualquiera de trabajo, yo tengo que:

  • Pasar al aseo a 12-15 personas en una hora (de 15:00-16:00 H.) Imaginen a esos ancianos, limitados físicamente, caminando despacio, y nosotras detrás o al lado, "metiendo prisa dulcemente" para que se acerquen al baño. Allí habrá que cambiar la ropa a varios de ellos, porque pueden ir manchados. Recuerden todo ello, en una hora.
  • Dar merienda a unas 90 personas. A la minoría, les puedes dejar el café con leche y las galletas para que se lo tomen, pero a la gran mayoría, has de darle tú la merienda. Insisto en que son personas muy deterioradas a nivel de deglución que han de comer muy despacio y con espesante. Los días que somos 5 auxiliares, ha de hacer esta labor una sola auxiliar en una hora y media como máximo.
  • Paseos con los residentes. Durante media hora hemos de poner a caminar a 4 residentes (debería ser más tiempo y con más ancianos)
  • Limpiezas varias. A dos auxiliares les quedan 3/4 de hora libres entre los aseos de primera hora de la tarde y el descanso. Así que lejos de atender las necesidades humanas de comunicación que tienen nuestros mayores y darles algo de compañía a los más solos, nos mandan a limpiar armarios, carros o sillas de ruedas,...el caso es no sentarse, (que no está bien visto en nuestra profesión). Mis compañeras del turno de noche, que antes, podían descansar algo entre cambio y cambio de pañales (si no llamaba nadie al timbre), ahora tienen que limpiar grúas, en fin,... el caso es no estar parado, aunque sean las cuatro de la madrugada. Y conste que hay un servicio de limpieza, que podría organizarse para realizar este tipo de tareas a plena luz del día.
  • Tenemos 1/4 hora para merendar. Yo últimamente me como el bocadillo en el vestuario porque no tengo tiempo de llevarlo al office y estar a tiempo en el servicio de cena.
  • Dar la cena a una mesa y supervisar alguna otra que queda sin auxiliar, (y que debería estar vigilada).
  • Desplazar a todos los residentes a sus habitaciones. Momento bastante caótico porque hay personas que deambulan y que algunos auxiliares han de acostar enseguida para evitar accidentes o incidentes. Van cansados y además ya han tomado su medicación.
  • Acostar a una planta entera con 22-24 dependientes, (solo imaginen el esfuerzo físico de acostar a una persona dependiente y multipliquen)... lavado de dientes, pijama o camisón, grua, aseo, acomodo en la cama, aplicación de gotas o pomadas, colocación de almohadas y protectores.Todo ello en dos horas y media.
    Cuando estamos acostando y salimos de una habitación, puedo asegurarles que es demoledor a nivel mental tenerles que decir una y otra vez que esperen un momento... "ya mismo", "un momento", "enseguida",... verlos cansados con gana de acostarse y no poder atenderlos tan pronto como ellos quisieran es duro, estresante y desmoralizador.
  • Tratar con los familiares. La gran mayoría son encantadores,....pero hay otras personas que, en fin, lejos de agradecer (que no es necesario, lo sé) el esfuerzo que realizamos para preparar decentemente a su familiar, se quejan porque por ejemplo, no está peinado hacia el lado o porque una uña está mal cortada y "tiene un piquito". Son detalles insignificantes, pero que, algunas veces desmotivan.

Voy a ir resumiendo:

  • Un día normal, puedo llevar al aseo a 15 personas (con lavados y cambios de ropa incluidos), dar meriendas a 90, poner a caminar a cuatro personas, limpiar siete carros de lencería, dar la cena a 8 personas, acostar a 24 , llevar ropa sucia a lavar, reponer carros, tirar contenedores de basura...y todo ello, al módico precio de unos 900 euros. ¡Mas personal ya! Es fácil de decir, pero más complicado en la práctica. Esto no está pagado, lo aseguro.
  • Los descansos en fines de semana, pueden ser de uno al mes y a veces descansas un día suelto entre ocho trabajados (o incluso diez).

Empecé a trabajar en esto por pura vocación y no soy la única. Tengo que hablar de muchas compañeras decentes, que ante la duda, aunque humanas y cansadas, hacen las cosas bien.

Yo me diplomé en la Universidad, pero cuando mis hijos eran pequeños, no estaba trabajando fuera de casa y estudié el grado medio de auxiliar de enfermería (y no soy un caso aislado; hay muchas universitarias trabajando como gerocultoras).

Puede resultar extraño para mucha gente, pero me gusta mi trabajo, me gratifica mucho. A menudo, la sonrisa, el beso o las palabras de agradecimiento de un residente, compensan el cansancio, y la precariedad. A veces, se nos agota la paciencia, y soltamos un "basta ya" o nos ponemos firmes porque también hemos de tratar con personas que se muestran muy agresivas (justificadamente porque están enfermas). Hemos de ser un "poquito psicólogas" también. En contadas ocasiones, nos pueden morder, arañar, dar patadas o puñetazos cuando tenemos que atenderlas y alguno que otro, se cree con derecho a tocarnos el culo o una teta.

Desde aquí pido que se no se escatime tanto en personal cuando se trata de atender a los mayores, que podamos tener más tiempo para ellos, que se nos valore y se nos tenga en cuenta, y porque creo que lo merecemos, que ganemos más. Las grandes compañías geriátricas no paran de crecer, comprando a otras más pequeñas, y yo me pregunto, si no pueden parar un poco y destinar algún beneficio del que parecen obtener, en dar mejor atención a los ancianos.

A los familiares de los mayores ingresados en residencias, les aconsejo desde aquí que acompañen mucho y en la medida de sus posibilidades a su ser querido (hasta el que menos interacciona o responde, agradece que le des la mano), que observen y se quejen cuando proceda, por supuesto, pero que confíen también, que la mayor parte de la gente que trabaja en esto lo hace por vocación porque si no, sería preferible buscar cualquier otro empleo, el que fuese, lo aseguro.

Y les animo asimismo, a formar asociaciones, a reunirse y a exigir junto a los auxiliares, que se suba la ratio de personal en las residencias. Esta es la mejor manera de luchar para el BUEN TRATO en los geriátricos.
En el País Vasco, supieron hacerlo y algo consiguieron.
En Francia, siendo la ratio mucho más alta que en España, los cuidadores están exigiendo más personal. ¿Qué pasa pues en nuestro país?

Cuando hablo con mis compañeras de la situación que soportamos, siempre hay alguien que propone la huelga. Pero siempre hay muchas más que la rechazan porque ¿como se van a dejar de atender a los ancianos? ¿Alguna vez vieron una huelga de gerocultores? ¿Se imaginan qué pasaría dentro de las residencias? ¿Qué salida nos queda, pues?